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7 de junio de 2012

Reiniciando España

Hace más de un año que no escribo nada. Durante este tiempo me he tomado muy en serio aquel proverbio árabe que dice “no hables si lo que vas a decir no es más hermoso que el silencio”. Se ha dicho y escrito taaaaaanto acerca de la crisis que ni tenía nada que aportar, ni ganas de hablar de otros temas. Si alguien dijo, hablando de futbol, que había un entrenador en cada aficionado, puedo afirmar en este momento que hay un economista, un ministro y un presidente en todos y cada uno de nosotros.

Es difícil leer un artículo o ver una entrevista objetiva sobre lo que está ocurriendo con la economía a nivel mundial, porque no obviemos que en esta partida juegan todos los países del planeta. Y cada uno con sus estrategias y sus planes a largo plazo. ¿Todos? Bueno, todos menos Europa, cuyos ciudadanos se están jugando su futuro y el de sus hijos, y cuyos gobiernos parecen más enfocados a ganar la siguiente mano que la partida final. Pero hoy no quiero viajar por estos lares.

29 de abril de 2011

Reingeniería en la Comunicación

Las nuevas herramientas social media han provocado un cambio radical en los procesos de comunicación. La prensa, tal y como la conocíamos, ha dejado paso a un periodismo ciudadano que hace tambalear los cimientos de los grandes medios de comunicación. ¿O por el contrario no?

Como apunta Juan Varela en su artículo del dosier Telos 65, “los ciudadanos se han apropiado de la información periodística a través de los medios sociales. La crisis de credibilidad de la prensa tradicional, el cuestionamiento de la objetividad y la aparición de herramientas digitales accesibles a todos convierten el periodismo en una conversación de la que los ciudadanos más activos no quieren estar ausentes.”

La ciudadanía está democratizando la información. Por un lado, la mejora en las prestaciones de los dispositivos móviles que permite a cualquier persona informar de inmediato de cualquier suceso, y, por otro, los crecientes entornos en la web donde publicar, nos llevan a un potencial de posibles informadores/periodistas impensable hasta ahora.

“Si Internet ha representado para los medios y los profesionales un cambio de paradigma, aún por determinar sus consecuencias finales, la movilidad acelera el cambio hacia un nuevo ecosistema de la información”, según cuenta José Manuel Cerezo en Telos 83. Y es que la demanda de información on-time sólo puede abastecerse con la colaboración de esos nuevos usuarios ávidos de participar en el proceso.

Por tanto, ¿estamos ante el fin del periodismo tradicional? Ni mucho menos. Es cierto que la Sociedad está provocando un cambio en la comunicación, y los grandes medios deben adaptarse a las nuevas reglas del juego, pero de ahí a enterrarles vivos va un mundo.

La Prensa va más allá del mero comunicado de una noticia. Las estructuras con las que cuentan, la labor de investigación o la amplitud de contenidos son temas clave, que difícilmente se cubrirían sin el aporte de profesionales. Lo importante es la simbiosis entre unos y otros, una buena reingeniería de los procesos comunicativos. Cada uno tiene su sitio y su labor en el desarrollo de la noticia. “Si la información se ha convertido en la materia prima, la commodity, la comunicación debe ser el servicio. Y en este aspecto, los medios han de proveer de espacios de comunicación y socialización a sus audiencias”, como sugiere Tiscar Lara en su escrito en la revista Telos 76.

Tenemos diferentes ejemplos y modelos de periodismo ciudadano en España. Algunos con noticias “personales” como periodismociudadano.com o el desaparecido soitu.es, otros con información global como lainformacion.com o Diario Directo, y, por último, los creados dentro de algún gran medio como Yo, periodista de El País.

En definitiva, estamos ante un profundo cambio en el entorno de los medios de comunicación. Un nuevo agente, el periodismo ciudadano, ha entrado en escena, y habrá que adaptar el guión para darle cabida. Principalmente porque viene a aportar valor a un servicio que todos consumimos. “No es una amenaza para el periodismo tradicional, sino la mejora de la interactividad con el público y una oportunidad para mejorar la calidad de la información con las aportaciones de individuos y comunidades”, concluye Varela en su escrito.

11 de noviembre de 2010

La base de la comunicación

Estuve el fin de semana en el cine viendo Origen, una película de Christopher Nolan con Leonardo DiCaprio como protagonista. No es que sea yo muy cinéfilo y os vaya a hablar de la profundidad del guión o de la dirección artística o de si el reparto es bueno o no. Lo único que os puedo decir es que me encantó y que merece la pena verla.

Este año que frecuento las salas de cine con mucha más asiduidad, si bien es cierto que en un 90% es para ver los estrenos infantiles, me he dado cuenta por qué nunca me enganchó este género. También tiene mucho que ver que con 10 años me echaran de un cine el día de Navidad (esos traumas infantiles son difíciles de superar). Pero es que para ver una buena película tienes que ver diez malas. Ya sé que no se trata sólo de lo que vayas a ver sino de pasar un buen rato, de la compañía y de lo buenas o malas que estén las palomitas. Pero me da rabia que me engañen, y cuando decido ir al cine me gusta ver algo diferente. Si no mejor quedarse en casa.

Origen es una de película de ciencia-ficción diferente, que nos sitúa en lo más profundo de nuestro inconsciente intentando desde ahí manipular nuestra realidad. Dom Cobb (Leonardo DiCaprio) es un hábil ladrón, el mejor en el peligroso arte de la extracción, que roba invaluables secretos del fondo del subconsciente durante el estado de sueño, cuando la mente se encuentra más vulnerable

Lo que me gustaría extraer, de las casi dos horas y media que dura, es un pequeño detalle sobre cómo debe ser una idea para que se implante en nuestro cerebro. Cuando los protagonistas están decidiendo cómo conseguir asentar un concepto en el subconsciente una persona, alguien da la clave: “la idea debe ser lo más simple posible y que vaya directo a los sentimientos. A partir de ahí será él mismo quien la desarrolle.” Esta valoración debería ser la base de cualquier buen comunicador, ya sean jefes, padres, maestros, políticos, o cualquiera que quiera transmitir su idea.

Teniendo en cuenta que cualquier comunicación tiene cuatro elementos fundamentales: emisor, mensaje, medio y receptor, se nos suele pasar por alto el carácter único del ser humano como destinatario. Hay que tener en cuenta que cada uno percibimos lo que nos “llega” de forma diferente, según nuestra cultura, experiencias, conocimientos, estado de ánimo, etc., y que también desarrollamos nuestros juicios a nuestro “entender”. Por eso el mensaje debe ser simple, sin ambigüedades, sin posibilidad de interpretaciones, de manera que el origen del pensamiento sea claro y único.

La segunda parte de la reflexión es todavía más importante, ya que es darse cuenta de que los sentimientos son la mejor puerta de entrada a la mente del hombre. Cada día está más de moda la inteligencia emocional, y es que hemos empezado a entender que los sentimientos son el motor de nuestra vida, y reconocerlos y manejarlos nos da una gran capacidad en cualquier ámbito de nuestra vida.

Si queremos ser escuchados enviemos mensajes sencillos, con una, y sólo una, idea clara y concreta, y que apele a los valores de nuestro receptor. Será la única forma de influir en él.