Nuestros hijos nos dan
lecciones cada día. Escuchémosles porque su futuro está en nuestras manos y no podemos cruzarnos de
brazos ante el mundo que les estamos preparando. Reciclémonos cuanto antes para
ofrecerles un planeta donde jugar.
El sábado cuando llegué a casa tras una larga mañana de
trabajo y un viaje relámpago de ida y vuelta a Plasencia a un entierro, me
encontré a la princesita de la casa con el nuevo iPad. Antes de un hola o un
beso, me gritó “¡ven, ven, mira!”. Estaba en YouTube viendo un video de
reciclaje para niños. La verdad es que entre mi sorpresa y su ilusión por enseñármelo,
me acerqué y lo vi todo lo atento que el cansancio y las ganas de meterme bajo
la ducha me dejaban. Cuando acabó, le dije: “vuelve a ponerlo, por favor”. Tras
la segunda ocasión, le di un beso mientras le comentaba: “ya tengo mi próxima
entrada del blog”.